¿Qué es Santosha? Significado y Práctica

Santosha es uno de los niyamas y se traduce por contentamiento interior.

Santosha es una palabra en sánscrito que puede traducirse como «contentamiento«, «satisfacción» o «aceptación«. Es uno de los conceptos centrales dentro de la filosofía del yoga, específicamente mencionado como uno de los Niyamas en los Yoga Sutras de Patanjali.

Los Niyamas son una serie de observancias personales que describen cómo uno debería relacionarse consigo mismo para vivir una vida espiritualmente conectada, moral y plena.

¿Qué es entonces Santosha? Es el cultivo de una actitud de contentamiento y aceptación, independientemente de las circunstancias externas. No significa resignación o complacencia, sino más bien una comprensión profunda de que la felicidad y la paz interior no se derivan de las condiciones externas, sino del estado interno de la mente. Es tomar conciencia de que la plenitud proviene de nosotros mismos y no podemos conseguirla fuera de nosotros.

El verdadero significado de Santosha en el Yoga

A primera vista, Santosha podría malinterpretarse como complacencia o falta de ambición. Pero, en realidad, se refiere a un tipo de contentamiento que surge desde el interior y no está condicionado por factores externos. Es una aceptación gozosa de la vida tal como se presenta, sin una dependencia excesiva en las circunstancias para nuestra felicidad y bienestar.

El contentamiento no consiste en que nos resignemos a la mediocridad o de no esforzarnos hacia metas significativas. En cambio, se trata de cultivar un estado interno que no se vea sacudido por los altibajos inevitables de la vida. Es la comprensión de que, si bien no siempre podemos controlar lo que sucede a nuestro alrededor, sí podemos elegir cómo respondemos a ello.

¿Cómo podemos cultivar Santosha?

La práctica o cultivo de Santosha o contentamiento interior.

Antes de embarcarnos en el viaje hacia el contentamiento, es esencial comprender la naturaleza intrínseca del deseo humano. Desde sus orígenes, el ser humano ha anhelado más: más comida, más dinero, más placer, más seguridad, más confort, más reconocimiento.

Estos deseos no son erróneos en sí mismos; nos han ayudado en nuestra supervivencia y evolución. Sin embargo, hay una ignorancia básica que está presente en casi todas las personas. No hay nada en el exterior que pueda hacernos sentir plenos y el esfuerzo constante por satisfacer nuestros deseos solo conduce a la insatisfacción crónica.

El deseo, en sus muchas formas, es una parte fundamental de la experiencia humana. Es lo que nos impulsa a crecer, a aprender y a crear. Sin embargo, cuando se deja sin control, el deseo puede convertirse en una fuente inagotable de insatisfacción. En la sociedad en la que vivimos, a menudo somos bombardeados con mensajes que nos dicen que no somos suficientes, que necesitamos más para ser felices. Esta es la antítesis de Santosha.

Santosha nos pide que examinemos la naturaleza y la fuente de nuestros deseos. ¿Surgen de un lugar de carencia, impulsados por comparaciones externas o expectativas sociales? ¿O provienen de un deseo genuino de crecimiento y autenticidad? Al analizar la naturaleza de nuestros deseos, podemos aprender a orientarlos de manera que complementen, en lugar de comprometer nuestro contento interior.

Uno de los mayores obstáculos para alcanzar Santosha es la mentalidad del «cuando… entonces«: «Cuando tenga un mejor trabajo, entonces seré feliz«, «Cuando pierda peso, entonces me sentiré bien conmigo mismo«, «Cuando compre esa casa, entonces estaré satisfecho«. Esta mentalidad pospone nuestra felicidad y contentamiento para un futuro incierto y, a menudo, inalcanzable. Al adherirnos a esta forma de pensar, nos condenamos a una eterna carrera hacia un horizonte que siempre parece alejarse más y más.

¿Cómo podemos alcanzar entonces este ansiado estado de plenitud, de sentirnos bien con nosotros mismos? Como ocurre con todo en la vida, no hay una fórmula mágica para conseguirlo. Cada persona tiene que hacer un esfuerzo individual y poner los medios necesarios para poder lograr el contento interior. Por suerte, en las diferentes tradiciones orientales, entre ellas el yoga, encontramos una serie de prácticas que pueden ayudarnos a conseguir una mayor satisfacción.

Tomar perspectiva

Una de las claves para cultivar Santosha es desarrollar la habilidad de ver la vida desde una perspectiva más amplia. A menudo, nos quedamos atrapados en los detalles y las preocupaciones diarias. Los problemas y desafíos que parecen abrumadores en un momento dado pueden, con el tiempo y la distancia, parecer insignificantes o incluso convertirse en lecciones de vida valiosas.

Al adoptar una perspectiva más amplia, comenzamos a ver la vida no como una serie de eventos aislados, sino como un flujo interconectado de experiencias. Esta perspectiva nos permite encontrar contentamiento incluso en medio de la adversidad, reconociendo que cada experiencia, buena o mala, es parte de un viaje más grande.

La importancia del presente

Nuestra mente tiende a vagar hacia el pasado o el futuro. Siempre estamos recordando o anticipando, olvidando el poder y la belleza del ahora. Al centrarnos en el presente, comenzamos a ver y apreciar las pequeñas bendiciones y momentos de alegría que a menudo pasamos por alto. La meditación es la herramienta fundamental para conectar con la vida y lograr la experiencia del momento presente.

Desapego de los resultados

Si bien es natural tener metas y aspiraciones, apegarnos rígidamente a los resultados específicos puede ser una fuente de sufrimiento. Practicar el desapego no significa no esforzarse o no cuidar, sino reconocer que hay muchos factores fuera de nuestro control. En lugar de medir nuestro valor o felicidad basados en resultados específicos, encontramos contentamiento en el esfuerzo mismo y en el viaje.

Cultivando la gratitud

La gratitud es una de las prácticas más poderosas e infravaloradas que existen para alcanzar la plenitud. Al adoptar una perspectiva de gratitud, comenzamos a enfocarnos en lo que tenemos en lugar de lo que nos falta. Mantener un diario de gratitud, donde anotamos cosas por las que estamos agradecidos cada día, puede ser un ejercicio transformador.

Evitar las trampas de la comparación

Vivimos en una era de interconexión sin precedentes, donde es fácil caer en la trampa de compararnos constantemente con los demás. Estas comparaciones, a menudo alimentadas por las representaciones ideales en las redes sociales, pueden erosionar nuestro sentido de contentamiento. Es vital recordar que cada persona tiene su propio camino, con sus propios desafíos y triunfos. Practicar la auto-compasión y recordar que somos mucho más que las apariencias externas es fundamental para el cultivo de Santosha.

Reconociendo la impermanencia

Todo en la vida es temporal. Reconocer esta verdad fundamental, a veces dolorosa de mirar, puede ayudarnos a valorar más el presente y a encontrar satisfacción en él, incluso en medio de la incertidumbre. Cuando entendemos que todo cambia, empezamos a soltar el deseo de que las cosas sean de una cierta manera y abrazamos el flujo natural de la vida, aprendiendo a fluir con ella.

Rodearse de influencias positivas

El entorno en el que nos encontramos y las personas con las que interactuamos influyen significativamente en nuestro estado mental. Rodearse de personas y ambientes que fomenten la positividad, la aceptación y la paz puede ser muy beneficioso para desarrollarnos espiritualmente y alcanzar la plenitud.

Servicio desinteresado

Ofrecer nuestro tiempo y habilidades sin esperar nada a cambio, conocido como «seva» en sánscrito, puede ser una práctica muy poderosa . Cuando ayudamos a los demás, nos conectamos con algo más grande que nosotros mismos y encontramos una profunda satisfacción en actos simples de bondad.

Revisar y redefinir el éxito

Revisar nuestras definiciones de éxito y fracaso puede ser un gran primer paso para nuestro camino hacia la plenitud. En lugar de medidas externas como riqueza, posición o reconocimiento, considera factores internos como paz, contentamiento y crecimiento personal. Esta redefinición puede ser liberadora y nos ayuda a vivir con mayor propósito.

Celebrar pequeños momentos

Por último, el cultivo de Santosha implica celebrar y encontrar alegría en los pequeños momentos. Ya sea el calor del sol en la piel, una buena conversación con un amigo o el sabor de una comida deliciosa, reconocer y deleitarse en estos instantes nos acerca al verdadero contentamiento.

¿Cuáles son los beneficios de Santosha?

En el camino espiritual es necesario olvidarse de los «beneficios«. La práctica continuada y el esfuerzo traen recompensas, pero a menudo también nos veremos obligados a enfrentar aspectos incómodos de nuestra vida antes de que conseguir algún beneficio.

La belleza de Santosha no es sólo la paz y la felicidad que introduce en nuestras vidas, sino también cómo transforma nuestra relación con el mundo que nos rodea. Cuando ponemos los medios para cultivarla, comenzamos a ver la abundancia en lugar de la escasez. Comenzamos a apreciar las pequeñas alegrías, los momentos efímeros de belleza y conexión con la vida.

Al igual que muchas de las enseñanzas del yoga, Santosha no es algo que se «logra» y luego se olvida. Es una práctica continua, un recordatorio constante de regresar al momento presente y encontrar contentamiento en él. En un mundo que a menudo valora la acumulación, el éxito y la constante búsqueda de más experiencias y placeres, Santosha sirve como una brújula que nos señala hacia un sentido más profundo y duradero de satisfacción o plenitud.

Recuerda que la práctica de Santosha no significa que nunca vayas a experimentas la tristeza, el enfado o la desilusión. Estas son emociones humanas naturales y tienen su lugar en nuestra experiencia. Sin embargo, cuando empezamos a comprender Santosha nos damos cuenta de que estas emociones pueden ser vistas y sentidas sin permitir que definan o consuman nuestra existencia.

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