Shakti y Shiva: La Unión de lo Divino

La danza de Shiva y Shakti.

Uno de los grandes atractivos del Tantra Yoga es la enorme riqueza de conceptos y símbolos, los cuáles esconden profundas enseñanzas que intentan llegar donde las palabras se quedan cortas. Dos de estos conceptos son Shakti y Shiva. En conjunto, representan el principio fundamental de la dualidad y la unidad en el universo, simbolizando la interconexión entre la energía y la consciencia, respectivamente. Juntos, ofrecen una visión holística de la existencia, donde cada aspecto de la realidad se entiende como una danza entre estos dos principios.

En este artículo vamos a describir brevemente cada uno de estos conceptos tan fascinantes y el papel que juegan dentro del yoga.

¿Qué es Shakti?

En el Tantra Yoga, Shakti es mucho más que solo una energía. Es la representación de lo femenino divino, la madre cósmica, la fuerza vital primordial (Prakriti). Mientras que en muchas tradiciones yóguicas, el objetivo es trascender el mundo físico, en el Tantra se busca abrazar y celebrar la vida en todas sus manifestaciones. Y aquí es donde Shakti juega un papel protagonista.

Imagina por un momento que el universo es un inmenso baile. Shiva, la consciencia pura, sería el espacio en el que ocurre el baile, y Shakti, la bailarina, sería la energía que lo impulsa todo, el movimiento mismo. En el Tantra Yoga, se entiende que todo lo que existe, desde una montaña hasta tus propios pensamientos, es una manifestación de Shakti. Es la energía que da vida, que crea, que transforma.

Ahora, llevándolo a un plano más personal y, quizás, psicológico: Shakti es esa chispa interna que todos llevamos dentro, ese fuego que nos impulsa a actuar, a crear, a amar. Es nuestra pasión, nuestra creatividad, nuestro deseo de conectar con otros y con el mundo que nos rodea. Desde el punto de vista del Tantra, despertar y honrar nuestra Shakti interna es esencial para vivir una vida plena y auténtica.

La energía Kundalini es la manifestación de Shakti en cada uno de nosotros y en el Tantra Yoga y otros yogas tántricos, el objetivo es despertar esta energía latente y elevarla para alcanzar la iluminación o despertar espiritual (aunque este proceso debe tomarse como algo metafórico).

¿Qué es Shiva?

Shiva es el testigo silente, la consciencia pura (Purusha) que observa pero no interviene. Es la esencia que permanece inalterable, sin importar las tormentas o calmas que puedan surgir en este océano. Mientras que el mundo material y fenoménico cambia y se transforma constantemente, Purusha permanece constante, imperturbable.

Desde esta perspectiva, Shiva es el contrapunto necesario para Shakti (Prakriti), la naturaleza material y dinámica del universo. Mientras que Shakti es todo lo que es cambiante, mutable y fenoménico, Shiva es lo que es constante, eterno e inmutable. Juntos, forman las dos caras de la misma moneda, los dos aspectos fundamentales de la realidad.

Dentro de la tradición yóguica, esta comprensión de Shiva como Purusha tiene implicaciones profundas para nuestra práctica y nuestro camino espiritual. Se nos invita a reconocer y conectar con esa parte de nosotros que es Purusha, esa consciencia testigo que observa nuestras experiencias, emociones y pensamientos sin apegarse o identificarse con ellos. Es esa voz interna que, incluso en medio de la tormenta, nos recuerda nuestra verdadera naturaleza y nos guía hacia la paz y la claridad.

Desde un punto de vista más personal y psicológico, Shiva es una vía para la autocomprensión y la autorrealización. Al reconocer que, en esencia, somos consciencia pura, más allá de nuestros apegos, miedos y condicionamientos, podemos liberarnos de las cadenas que nos atan y experimentar la libertad y la plenitud que vienen con el reconocimiento de nuestra verdadera naturaleza.

Ahora bien, es importante destacar que Shiva no es una entidad separada o distante. No es un dios en un pedestal al que debemos adorar o rendir culto. Más bien, es un principio, una realidad subyacente que impregna todo lo que existe. Está tan presente en el susurro del viento como en el latido de nuestro corazón. Es la esencia misma de quiénes somos.

Por último, es importante mencionar que, aunque el concepto de Purusha puede parecer abstracto o esotérico, tiene aplicaciones prácticas y concretas en nuestra vida diaria. Al cultivar una relación con nuestra consciencia testigo, podemos desarrollar una mayor claridad, ecuanimidad y compasión. Podemos aprender a enfrentar los desafíos de la vida con gracia y sabiduría, reconociendo que, más allá de las olas y tormentas temporales, hay un océano de paz y consciencia esperando ser descubierto.

La Unión de Shakti y Shiva

La unión de Shiva y Shakti en el séptimo Chakra.

Sin Shiva, Shakti no tendría dónde manifestarse; sin Shakti, Shiva sería una consciencia vacía y sin propósito. Una expresión muy popular es que sin Shakti, Shiva sería un cadáver (Shava).

La boda alquímica de Shiva y Shakti es el proceso mediante el cual estos dos principios se encuentran y se fusionan, llevándonos a un estado de totalidad y unidad. Es el viaje de la energía Kundalini, que, desde su estado latente en la base de la columna vertebral, asciende por los chakras hasta llegar al séptimo chakra, donde se encuentra con Shiva y se produce la unión divina.

El Sahasrara, o chakra de la coronilla, es el punto de encuentro entre lo terrenal y lo divino, entre la individualidad y la universalidad. Es aquí donde la dualidad se disuelve y nos damos cuenta de que somos, y siempre hemos sido, uno con el todo. La unión de Shiva y Shakti en el Sahasrara es el despertar de nuestra verdadera naturaleza, el reconocimiento de nuestra divinidad inherente.

Desde una perspectiva más personal y psicológica, este viaje alquímico representa nuestra evolución y crecimiento como seres humanos. Cada chakra, o centro energético, que atravesamos en este viaje, simboliza un aspecto de nuestra existencia, desde las necesidades más básicas y terrenales hasta las aspiraciones más elevadas y espirituales. Con cada paso, enfrentamos y trascendemos nuestras limitaciones, miedos y condicionamientos, purificando y elevando nuestra energía y consciencia.

Al llegar al Sahasrara, tras haber atravesado y equilibrado todos los chakras anteriores, estamos preparados para experimentar la unión divina. Es un estado de éxtasis, de realización, donde ya no hay separación entre el yo y el universo. Es la boda alquímica en su máxima expresión, donde Shiva y Shakti, en un abrazo eterno, nos revelan que la dualidad es solo una ilusión y que, en esencia, todo es uno.

Esto no significa que alcanzar este estado sea fácil o que todos lo experimentemos de la misma manera. La boda alquímica es un proceso único para cada individuo, y aunque puede haber similitudes, cada uno tiene su propio camino y ritmo. Lo que es universal es la promesa de plenitud y trascendencia que esta unión ofrece.

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